El camino hacia la verdadera fe

El camino hacia la verdadera fe

El camino hacia la verdadera fe

Por Telésfora Acosta y María Félix Islas

Barrio Actopan 

Estaca Valle Del Mezquital

María Félix Islas Guerrero nació en 1945 en El Rincón, El Arenal, Hidalgo. Tanto sus padres y sus siete hermanos se afanaron en los deberes propios de una vida en el campo. Aprendió desde pequeña a tener respeto por Dios y por su prójimo. Se casó a los 17 años y tuvo 12 hijos. Su cuarta hija llamada Telésfora, fue el medio por el cual años más tarde María Félix obtuvo el conocimiento del Evangelio.

Telésfora utilizaba el transporte público y frecuentemente se encontraba con una persona que llamaba su atención, se trataba de Guadalupe Acosta, quien es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en ese entonces Telésfora no lo sabía. La hermana Guadalupe siempre se veía feliz y amable con todos, al verla pensaba “yo quiero ser feliz como ella”. 

Tanto María Félix como Telésfora tuvieron desafíos fuertes en sus vidas. Incluso Telésfora enfermó y cayó en depresión. En cierta ocasión tuvo la oportunidad de platicar con Guadalupe, ella la escuchó y le regaló un Libro de Mormón. Al leerlo Telésfora no comprendía su contenido pero sentía mucha paz y le gustaba ese sentimiento. Escuchó a los misioneros y deseó bautizarse, aun cuando eso implicara hacer cambios grandes en su vida, como dejar su hogar, cambiar su forma de vestir, cambiar sus costumbres religiosas, etc.

Finalmente se bautizó el día 19 de diciembre de 2010 e invitó a su mamá María Félix a conocer el Evangelio porque quería compartir la dicha que ahora ella gozaba. Después de un cierto tiempo accedió a asistir y a escuchar a los misioneros. Cuando le desafiaron para el bautismo aceptó, pues sentía mucha paz en su corazón y tuvo la certeza de estar haciendo lo correcto.

Después de un tiempo María Félix obtuvo un testimonio, y no podía negarlo, así que a pesar de las adversidades se bautizó el 6 de noviembre de 2011. Cuando es necesario ella enfrenta con valor a las personas que no están de acuerdo y comparte su testimonio: “Les explico que es algo importante para mí”, dice.

La hermana Telésfora explica: “Ahora mi sonrisa es real, antes yo no sabía sonreír”. No cabe duda de que el Evangelio ha cambiado la vida de madre e hija. Ambas asisten al templo, con el deseo de ser fieles a Dios por guardar sus convenios, son un ejemplo de fe y valor.